El láser de 905 nm ofrece un enfoque especializado para que los profesionales cualificados traten afecciones específicas.
El láser de 905 nm se absorbe unas 6 veces menos en el agua (sangre/linfa) que el de 980 nm, lo que permite administrar más energía directamente en los tejidos diana más profundos. Esto se traduce en un mayor efecto sobre el organismo en su conjunto y, en determinadas afecciones, en una curación más rápida con menos tratamientos.












